Cuando nos aventuramos a conocer Atenas, entendemos por qué las mayores y más cultivadas mentes surgieron de tierras griegas. Sócrates, Platón y Aristóteles, filósofos que plantaron la simiente de la civilización humana tal cual la conocemos hoy en día. Como dijo el británico escritor Percy Bysshe Shelley: “Todos somos griegos. Nuestras leyes, nuestra literatura, nuestra religión, nuestras artes tienen su raíz en Grecia”.

¿Quién no quisiera pues descubrir sus raíces? Acompáñenos.

7.000 años de existencia, de haber estado habitada, dan para mucho. Cuna de la civilización europea, Atenas floreció en el siglo V a. C., época en la que los atenienses controlaban gran parte del Mediterráneo oriental.

Primeramente nos adentramos en la zona Norte, la cual viene creciendo desde 1800, con motivo de que el rey Otto designara a Atenas capital. Cuando los arquitectos del rey planearon la nueva ciudad de estilo europeo, incluyeron avenidas anchas y arboladas, como Panepistimíou y Akadimías, que pronto albergaron majestuosos edificios públicos y mansiones de estilo neoclásico. La zona de Patriárchou Ioakeím e Irodótou, alberga la mayoría de los mejores museos de Atenas como el Museo Arqueológico Nacional. Este espacio también es conocido como Museo Nacional y los tesoros que alberga en su interior lo convierten en uno de los mejores y más apreciados museos del mundo. Oros micénicos, esculturas romanas y helenísticas, cerámica y joyas… Destacar la escultura como una de las formas más sofisticadas de arte griego. Para quedarse con la boca abierta y no cerrarla hasta efectuar la salida.

De vital importancia conocer la arquitectura neoclásica ateniense. El Neoclasicismo, esa época cuyos brotes florecieron en el siglo XIX cuando los arquitectos contratados por el rey Otto en 1830 para edificar la ciudad emplearon este estilo tan en boga a lo largo y ancho de Europa. En una primera instancia el Neoclasicismo imitó a la Grecia Antigua, utilizando columnas, esculturas y decoración en mármol. Donde mejor puede apreciarse este personalísimo estilo en la zona de Panespistimíou. De entre las construcciones que podemos encontrar con este estilo, resaltar la Universidad de Atenas, terminada en 1864, y la Biblioteca Nacional que fue completada en 1887. Verdaderas joyas arquitectónicas.

Si realmente quieren conocer la esencia griega, déjense seducir por el Sur de Atenas, dominado por la Acrópolis. Plaka y Monastiráki, orgullosas de sus raíces históricas, son las zonas pobladas más antiguas de la ciudad y están repletas de iglesias bizantinas y museos. Entre las casas neoclásicas restauradas hay tiendas, talleres de pintores de iconos y tabernas con terraza. En las ajetreadas calles del mercadillo de Monastiráki, los puestos de comida, hippies y músicos callejeros, le dan una atmósfera de bazar oriental.

En la zona Sur de Atenas destacamos el Ágora, o mercado, que constituía el corazón político de la Atenas del 600 a. C. La democracia se practicaba en el bouleuterion (Consejo), los tribunales y en reuniones públicas. Los teatros, colegios y estoas llenas de tiendas también hicieron  de ésta el centro de la vida social y comercial. Nos perdemos a su vez por la Acrópolis de Pericles quien convenció a los atenienses para comenzar un gran programa de edificación y que hoy representa los logros políticos y culturales de la Grecia Clásica.

atenas

Nos encontramos ante uno de los edificios más famosos del mundo el cual se empezó a construir en el 447 a.C. Lo diseñaron para albergar una impresionante estatua de Atenea Partenos (virgen) de doce metros de altura. El Partenón, construido como expresión de la gloria de la antigua Atenas, se ha convertido en el emblema de la ciudad.

Toda ciudad tiene su corazón histórico, en este caso se trata de Plaka. Aunque son pocas las casas que datan más allá del período otomano, sigue siendo la zona habitada más antigua de Atenas. Su nombre puede proceder de la palabra pliaka, que era el modo en que llamaban los soldados albaneses al servicio de los turcos, cuando se asentaron aquí en el siglo XVI. Una zona que conserva el carácter de barrio residencial y por la que vale la pena respirar su esencia aunque sea una vez en la vida.

Grecia en general y Atenas en particular nos hace vivir nuestras reminiscencias más históricas. Es caminar por sus empedradas superficies y darnos cuenta de la majestuosidad de unas gentes que ya no están, de unas costumbres que aún perduran, de unas artes que vivirán eternamente, de una cultura, la griega, que existirá hasta que el mundo deje de ser mundo. Simplemente esencia ateniense.