A penas falta una semana para que las calles más transitadas de las capitales europeas se llenen de fantasmas, espíritus y brujas para celebrar Halloween. Será la noche en la que los espíritus de los difuntos vaguen entre nosotros. Por eso, en el post de esta semana (y en el siguiente) queremos explicarles los orígenes de esta fiesta, así como las muchas tradiciones que se llevan a cabo durante la noche del 31 de octubre en las diferentes ciudades de Europa. ¿Están preparados?

Como sabrán, la fiesta más terrorífica del año es conocida como Halloween, una abreviatura del término inglés “All Hallow’s Eve“ o lo que es lo mismo “víspera de todos los santos”. Pero, como es normal, cada maestrillo tiene su librillo, así que también pueden oír hablar de la Noche de las Brujas o la Noche de los Difuntos.

Al contrario de lo que puedan pensar, Halloween es una fiesta que hunde sus raíces en la civilización celta y no es una celebración made in USA, aunque bien es cierto que en las últimas décadas se ha americanizado. ¿Por qué? Porque fueron los inmigrantes irlandeses que vivieron en estos territorios los que, a principios del siglo XIX, transmitieron a los norteamericanos esta tradición.

Pero indaguemos más sobre los orígenes de esta fiesta. Se dice que la celebración comenzó en Irlanda en torno al año 100 d.C, momento en el que todavía era una festividad pagana que los celtas celebraban con el nombre de “Samhain” (el final de la cosecha). Durante este día se creía que la frontera entre los vivos y los muertos desaparecía, de tal forma que éstos últimos volvían a visitar el mundo de los mortales. ¿Se imaginan?

Y ¿cómo hacían para ahuyentar a estos espíritus? Encendían grandes hogueras que habían construido durante los meses anteriores y sacrificaban ganado para prepararse de cara al invierno.

Pero las hogueras no eran su único instrumento. También pensaban que la única forma de pasar desapercibido entre los seres inmortales que les visitaban este día era parecerse a ellos. Así que se ponían máscaras y disfraces con el objetivo de pasar desapercibidos entre espíritus, monstruos y fantasmas.

Dulzor y Halloween
A simple vista puede parecer que estas dos palabras no tengan nada que ver la una con la otra, pero lo cierto es que la fiesta de Halloween es una de las celebraciones más dulces que se conocen. Como supondrán estamos hablando de gastronomía.

Entre las tradiciones culinarias de este día, destaca lo que se conoce como Barm Brack, un delicioso bizcocho que esconde en su interior un anillo y un penique. No se olviden lo que dicen: “te casarás este año si encuentras el anillo y tendrás fortuna si encuentras el penique”.

Otra de las frases más recurrentes este día es el famoso “Trick-or-treat” (truco-trato) que acompaña a los niños cada vez que visitan las casas de sus vecinos para advertir que gastarán una broma a quien no les de una especie de propina o aguinaldo en golosinas. Así que ¡tengan preparados los caramelos!

La última de las dulces sorpresas que nos depara Halloween es la calabaza, que no está exenta de leyenda. Cuenta la historia que un hombre irlandés tremendamente malvado llamado Jack no mereció un lugar ni en el cielo ni en el infierno cuando murió. Por esta razón, se dedicó a vagar por el mundo portando una calabaza hueca con una vela dentro, dando así lugar al símbolo más representativo de la noche de Halloween. ¿No les parece curioso?

Pero, la noche de los fantasmas no termina aquí. En el próximo post les propondremos algunas ciudades de Europa donde pasar una noche de miedo rodeados de espíritus. ¡No se lo pierdan!