La ciudad de los superlativos. Multicultural, materialista y excesiva, Dubái busca hacer cosas cada vez más imposibles. Este parece haberse convertido en el leitmotiv del pequeño emirato decidido a pulverizar en los próximos tiempos todos los records posibles: construcción del Taj Arabia, una réplica del Taj Mahal indio pero cuatro veces mayor que el original, emprendimiento de un parque dos veces mayor que el Hyde Park londinense…

A continuación relatamos las razones por las que visitar esta desmesurada ciudad:

  • Contemplar  las vistas desde la Torre más alta del mundo.

En Dubái uno tiene la sensación permanente de estar en una ciudad del futuro. Los rascacielos esculpidos en las formas más variadas emergen componiendo un decorado propio de ciencia ficción. Pero si hay un edificio que claramente domina el perfil de la ciudad, ese es, sin duda, el Burj Khalifa. Con sus 828 metros y sus 160 pisos es el edificio más alto del mundo. Ascender a velocidad “ultrasónica” en su ascensor es desde luego una experiencia única. Además podrá tomar un buen tentempié en el restaurante “At.mosphere”, como no podía ser de otra manera, el situado a mayor altura del mundo.

Dubái

  • Embriagarse de esencia materialista en el mayor centro comercial del mundo.

Dubai Mall, con su parafernalia de decorados, sus galerías ambientadas a la manera de un zoco y sus 1200 tiendas, bien merece una visita. Para los que aún se niegan a considerar Dubai Mall como un lugar de interés turístico, diremos que aquí es prácticamente el único sitio donde pueden verse a los dubaitís (que suponen tan solo un 10% de la población total).

  • Deleitarse con la sofisticación y extravagancia arquitectónica

En Dubái encontrarás los proyectos arquitectónicos más osados y delirantes: existen actualmente más de 900 rascacielos. Seas o no un fan de la arquitectura, le aseguramos que el skyline de esta ciudad-estado le dejará literalmente con la boca abierta.

El Jumeirah Emirates Tower, la Emirates Officce Tower… la lista es interminable. Y hablando de extravagancias no se pierdas el Palm Island, un conjunto de tres islas artificiales diseñadas en forma de palmera datilera plagado de residencias de lujo, hoteles y centros de entretenimiento. Para su construcción se utilizaron un billón de metros cúbicos de arena y piedra extraídos del fondo del mar y del propio puerto de la ciudad.

  • Saborear el encanto de la tradición en los antiguos zocos de la ciudad.

 Antes de que el oro negro transformara a esta ciudad-estado en una potencia petrolífera, Dubái era sobre todo un enclave comercial estratégico en el Golfo Pérsico. Los dubaitís antes que acaudalados y sofisticados jeques fueron pescadores y comerciantes. Poco queda ya de aquel pasado reciente, (el descubrimiento de los primeros yacimientos petrolíferos se produjo en 1966) pero en el Deira Gold Souq (zoco del oro) y en el Deira Spice Souq (zoco de las especias), encontrarás todavía un pedacito de las tradiciones arábigas que aun se resisten a morir. En el zoco de las especias, la nostalgia de olores, las balanzas tradicionales y el arte del regateo continúan a regir un universo diferente.

Dubái, una ciudad hecha por y para urbanitas. Lujo y modernidad, increíbles e imposibles construcciones. Simplemente ver para creer.

Fuente: www.traveler.es