Hablar de Dublín es nombrar a la ciudad de las mil bienvenidas y una de las más amigables de Europa. Hoy queremos echar un breve vistazo a una de las ciudades más peculiares y con más historia del continente. Dublín es ante todo una ciudad milenaria donde la modernidad se une con el pasado más lejano.

Y es que referirse a la historia de la capital irlandesa supone remontarse a la época de los vikingos, cuyas huellas aún hoy en día quedan visibles en el casco antiguo de la ciudad. Pequeños callejones donde, sin ningún aviso, se alzan impredecibles la Catedral de la Santísima Trinidad, el Castillo de Dublín o Dublinia.

Pese a todo, Dublín no es una ciudad que se recuerde por sus espectaculares monumentos, aunque albergue increíbles iglesias y catedrales; es una ciudad que destila ‘buen rollo’ y que seguro que recordarán por sus animadas plazas georgianas y por sus concurridos jardines públicos, donde pasar una tarde de relax y disfrutar de un día de picnic.

Pero su historia va mucho más allá de sus calles. El Trinity College, una antigua biblioteca con más de veinte mil manuscritos, guarda uno de los más antiguos y bellos que se recuerdan: el Libro de Kells, que les sorprenderá por su suntuosidad y su ornamentación. Recuerden que, como dijo Clemente XIX: “Un buen libro es patrimonio de todo el mundo”. Así que aprovéchenlo y no dejen de admirar esta maravillosa obra del medievo.

Y no olvidemos que Dublín ha sido y es el lugar de inspiración de grandes escritores contemporáneos y de otros muchos que, como Oscar Wilde, Samuel Beckett, James Joyce o Bram Stoker, acabaron reflejando en sus obras su particular visión de esta capital, en la que pasaron algún momento de su vida.

Tiempo libre
Si son unos amantes de la cerveza tendrán que hacer una parada obligatoria en Guiness Storenhouse. En esta fábrica podrán degustar la mundialmente conocida cerveza negra, y realizarán un recorrido exhaustivo por la historia de la marca Guiness. ¿No les parece una guinda perfecta para poner punto final a nuestra visita?

Perdón. Hemos dicho ¿punto final? Queríamos decir punto y seguido, porque una vez nos hemos empapado de los rincones más emblemáticos de la ciudad, la mejor forma de disfrutar de las últimas horas en Dublín es acudir al barrio más vivo de la capital: el Temple Bar, zona de bares, pubs, restaurantes y música callejera ¡nos están esperando!

Así que continuemos la diversión, antes de cenar, con una pinta de Guinness en Oliver St. John Gogarty o en el propio Temple Bar, dos de los pubs irlandeses más famosos de la zona. Pero si son de los que les gusta las ciudades de noche, este barrio también es el adecuado. En este caso, qué mejor que dar un paseo por Grafton Street y sus calles aledañas.

Así que ya saben, si tienen pensado hacer un viaje a Irlanda y quieren dejarse sorprender, no duden en viajar con nosotros y visitar Dublín, una ciudad que les recibirá con los brazos abiertos.