Ciudad de carácter apasionado, potente, arrollador, vibrante. No cabe duda de que Roma tiene, lo que se suele decir, personalidad. Tanto si está contenta como enfadada la capital italiana vocea, gesticula sin piedad, sin miramientos, yergue la cabeza bien alta y se siente triunfadora. Su carácter mediterráneo y su templado clima la convierten en uno de los principales destinos donde viajeros y turistas ponen su punto de mira. Siglos de historia y un exacerbado componente religioso la sitúan en una posición preferente en lo que a ciudades más visitadas del mundo se refiere.

coliseo Roma es sin duda una de las ciudades con más temperamento de Europa, detalle que vemos reflejado en sus eternas calles, en sus antediluvianas pero imperecederas fachadas cuyo aire deslucido y de desidia le otorga ese aspecto característico de madurez. Roma es una señora atractiva a la que le sigue sentando estupendamente el paso de los años, a la que el tiempo le ha otorgado experiencia, que no arrugas, sabor y gracia.

 Relatamos los puntos más significativos a tener en consideración ante una escapada relámpago. Visitar Roma es hacer una retrospectiva y soñar despiertos mientras nos trasladamos a los inmemoriales tiempos del Imperio Romano. Basta con acercarse al Foro Romano, centro neurálgico de la antigua Roma, donde tenía lugar la vida pública y religiosa de la ciudad. Este tesoro, Patrimonio de la Humanidad, no salió a la luz hasta el siglo XX, momento en que empezaron las excavaciones. Si desea vivir un instante onírico déjese llevar por la Vía Sacra y siéntase al más puro estilo de Julio César. Un empedrado paisaje les invitará a vislumbrar arcos como el Arco de Tito o el Arco de Severo Séptimo, templos o la Basílica de Majencio y Constantino, uno de los edificios destacados del Foro Romano.

 El sello del Imperio Romano no sólo quedó grabado por el Foro, sino también por su majestuoso Coliseo, sin duda el emblema de la ciudad. Casi 2000 años de antigüedad en los que la Humanidad ha tenido tiempo de forjarse una visión más que realista de lo que en el mayor anfiteatro romano tuvo cabida. Combates, luchas cuerpo a cuerpo entre gladiadores o entre gladiadores y bestias. Esta magnánima obra terminó de construirse en el año 80 durante el mandato del Emperador Tito. Bajo el lema de ‘Pan y Circo’ tuvieron lugar innumerables ejecuciones de prisioneros las cuales se mantuvieron vigentes durante los 500 años de activismo que tuvo el Coliseo. Belleza en estado puro y un merecidísimo puesto en el ranking de las Siete Maravillas del Mundo Moderno.

 Si aún no hemos tenido suficiente con tanto esplendor es momento de visitar los Museos Vaticanos, las galerías propiedad de la Iglesia que contienen un valor artístico inimaginable en la Ciudad del Vaticano. Elegimos la Capilla Sixtina como uno de los imprescindibles a tener en cuenta. Célebre por sus majestuosas obras pictóricas ubicadas en paredes, techos y bóvedas. Simplemente siéntese y tómese su tiempo para deleitarse con la genialidad de su autor, Miguel Ángel.

Salgamos al exterior en busca de nuevos rincones dignos de contemplar como la Fontana di Trevi, la más grandiosa y majestuosa fuente del Barroco Romano. A prácticamente cualquier hora del día la encontraremos abarrotada de turistas que, ansiosos por hacerse un hueco, tratarán de acercarse para tirar de espaldas una moneda. Cuenta la tradición que de esta manera tendremos prometido nuestro regreso a Roma. Un buen momento para visitar la Fontana di Trevi: a primerísima hora de la mañana. Conseguiremos captar una excelente instantánea sin aglomeraciones.

Seguimos callejeando y llegamos a la Piaza Navona. Una de las plazas con más encanto y sabor de Roma. Esta plaza rectangular reúne una preciosa fuente, esculturas y edificios de gran valor artístico. Es uno de los puntos de referencia en lo que a la vida social y cultural de la ciudad se refiere. En esta plaza confluyen artistas a pie de calle de muy diversa índole: desde caricaturistas con gran talento, hasta malabaristas y magos. Todo un espectáculo viviente.

Otra de las plazas imprescindibles es la gran Piazza del Popolo, la Plaza del Pueblo, la cual suponía la entrada a la ciudad en la época del Imperio Romano. De este punto vibrante de la ciudad nacen tres vías importantes: Vía del Babuino, Vía di Ripetta y Vía del Corso dan forma así al célebre tridente. Entre lo más relevante de la plaza destacar el Obelisco egipcio y Iglesia de Santa María del Popolo, donde podemos deleitarnos con una buena muestra de obras renacentistas.

Una de los principales rasgos que definen a la ciudad de Roma es su majestuosidad. Todo está hecho a lo grande. Contemplando la Basílica de San Pedro damos buena fe de ello. Ubicada en la Ciudad del Vaticano la basílica cuenta con el mayor espacio que hasta la fecha ha tenido una iglesia cristiana en el mundo. Su belleza es tal que abruma.

No podemos irnos sin visitar el Monte Palatino, una de las partes más antiguas de la ciudad. Se sostiene que estuvo habitado desde el año 1000 a.C. Ubicado a unos 40 metros del Foro Romano podemos observar magnánimas edificaciones relativas a la alta sociedad romana en la Antigüedad. Aconsejamos recorrerlo con tiempo para poder disfrutarlo con interés.

Roma está hecha para vivirla en un mundo onírico, para soñarla despierto. Igual que ella despierta nuestros sentidos con cada encantador y exuberante rincón. Sin duda un excelente destino para repetir y que eternamente dejará anonadado y con ganas de más.