Es llegar a Marruecos y sentir que hemos retrocedido en el tiempo. Sus costumbres, forma de vida, ambiente y entorno nos recuerdan a un lugar de otra época. Marruecos es de esas ciudades que no han sido concebidas para ser visitadas desde una mirada de turista pues de ser así sólo veremos lo que todo el mundo ve y nos perderemos lo que sólo está reservado para unos pocos curiosos. Recomendamos no hacer uso de los servicios de un guía, pues quitará el sabor a nuestras expediciones, salvo para recorrer lugares como el desierto del Sáhara y caminos del Atlas. Es altamente arriesgado subir por las estribaciones del Toubkal sin alguna compañía experimentada pues los cambios meteorológicos son continuos. Del mismo modo, si pretendemos adentrarnos en pistas saharianas es conveniente hacerlo con algún conocedor de la zona pues puede estar minada.

Desierto de Marruecos

Cambio de divisa

Podemos adquirir la moneda, el Dirham, en cualquier banco así como en el puerto de Algeciras donde las agencias de viaje ofrecen un cambio ventajoso.

 El arte de regatear

Todo reside en un proceso de sentido común. No es cuestión de que un bien tenga un valor concreto y pidan por este un determinado precio, se trata de qué precio estamos dispuestos a pagar. El vendedor debe intentar sacar el mejor precio posible y el comprador debe permanecer con los cinco sentidos. No existe un precio por el que hay que empezar a regatear, aunque generalmente no suele ser el que el vendedor pide. Lo razonable es valorar el objeto en cuestión de una manera que vaya en consonancia con lo que se estima que es un precio justo.

De compras al estilo marroquí

Salir de tiendas supone un coste más elevado si lo hacemos por lugares como Marrakech. A excepción de los establecimientos donde podemos adquirir cuero. Cada ciudad está especializada en una artesanía, Safi, Fes y Salè son conocidas por su cerámica. Destacar la cerámica de Fes, en azul y blanco, por ser la más refinada; la de Salé, en cambio, es colorista y menos sofisticada.

 Acertar con el medio de transporte

Si nos decantamos por el tren, decir que su único problema, o el principal, es que solo funcionan entre los principales ejes. Toda la periferia de Marruecos, como Agadir, o Ouarzazate, por ejemplo, no tienen servicio de tren. Actualmente han mejorado considerablemente sus prestaciones.

El autobús se presenta como una buena opción si nuestro cometido es visitar grandes ciudades. No obstante el alquiler de coche se presenta como una alternativa adecuada pues nos permite una mayor movilidad y sin esperas. No tenga miedo en fundirse con el ambiente marroquí, el transporte público ya no es lo que era, no se viaja en un ambiente plagado de animales.

Marruecos, una ciudad para degustar con los cinco sentidos: por esas especias que otorgan un toque característico a unos deliciosos platos; por esa gastronomía intensa y con personalidad; por la textura de esos materiales sufridos como el cuero  y delicados como la cerámica; por esos grandiosos paisajes que navegan a través de océanos de arena; por sus melodías y danzas  de carácter fuerte y gran sensualidad. Descubra toda la esencia marroquí.

Fuente: http://www.travellersbook.net/