#Alaúltima

Existen lugares que hay que ver al menos una vez en la vida, unos por sus embriagadores paisajes, algunos por su historia y riqueza monumental y otros por su grandiosidad y magnificencia. Hong Kong entra en este tercer grupo, una ciudad que siempre dispone de lo último y más actual en todo lo que se le ocurre, una ciudad cool. Existen expresiones que es imposible traducir a otro idioma, pierden su esencia, su encanto. Es el caso de cool. Decimos que algo es cool cuando es in, chic… ¿pero cómo diríamos en español? Hemos pensado en la expresión “a la última”, la que viene a nuestra mente cuando tratamos de describir Hong Kong, una ciudad que viaja a la velocidad de la luz, supersónica y que nos deja sin aliento cuando caemos en la cuenta de que es imposible seguir su ritmo, al menos para nosotros, los “no autóctonos”.

Un ritmo que viene marcado por una estampa que fascina e inquieta a partes iguales. Miles de edificios apiñados que parecen tratar de acariciar el cielo con la punta de sus dedos, luces de neón de múltiples colores, carteles fluorescentes que parecen decir “mírame”.

No obstante, no sólo su escenario es algo pretencioso, también lo son sus gentes, quienes a la ultimísima moda, tratan de captar la atención con vestimentas de lo más fashion o con inventos tecnológicos de última hora. Observamos la habitual presencia de sofisticados ejecutivos que lucen impecables trajes de marca como si de unos jeans se tratara. Los jóvenes expresan su personalidad a través de sus zapatillas deportivas y las mil y un posibilidades que estas ofrecen. Usan sombreros y gafas de sol tanto de día como de noche. Gafas de sol de coloridas monturas, contoneo de vertiginosos tacones… Es, simplemente, como si la ciudad entera fuese una pasarela.

#DeCompras

Considerado deporte nacional, ir de compras es la actividad de ocio predominante en Hong Kong. Puedes comprarlo todo y hay tiendas para todos los gustos y bolsillos. Además puedes comprar a cualquier hora del día en cualquier punto de la ciudad. Sea tu intención comprar o no, ya se van a encargar ellos de mostrarte el caramelito, tendrás que atravesar enormes centros comerciales para ir de un lugar a otro.

#Estética

Una ciudad que otorga una desmesurada importancia al aspecto estético no puede más que estar plagada de elementos que reflejen la imagen de sus ciudadanos, estos son, espejos. No sólo vemos espejos en sus locales si no en las fachadas de los propios edificios donde observamos elementos reflectantes. Además estamos hablando de una ciudad cuyos edificios cuentan con shows de luces sincronizados para captar la atención de sus viandantes, y es que a Hong Kong le gusta mirar y ser mirada. Sí, es una ciudad narcisista.

hong kong

#Rascacielos

Cuando la superficie de tierra a edificar es insuficiente se recurre a construir hacia arriba. Y esa forma de construcción es la que más abunda y más llama la atención en Hong Kong. Una ciudad con más de 7650 rascacielos, pegados unos al lado de los otros, deja con la boca abierta. Olvídese de fotografías apaisadas, si desea captar buena parte del entramado urbano sólo podrá captar instantáneas verticales. Es la ciudad más vertical del mundo. 36 de los 100 edificios más altos del mundo están allí. Y es precisamente esa altura la que da imagen de endiosamiento, de ciudad que todo lo puede.

#Occidente

Hong Kong tiene muchas papeletas para sentirse una región occidentalizada: fue colonia británica, se habla inglés como uno de los idiomas oficiales, es una ciudad de negocios muy bien considerada a nivel internacional y porque a pesar de formar parte de China tiene su propia forma de gobierno. Es una ciudad extremadamente capitalista. En cuestiones urbanitas posee el metro cuadrado más caro después de Nueva York, sus calles están impolutas, los aseos están dispuestos con todo lujo de detalles, el transporte público cuenta con aire acondicionado, la comida es maravillosa en casi cualquier local, y qué decir de la conexión wifi, prácticamente presente en todo la ciudad y de manera gratuita, por supuesto.

#Oriente

Pero detrás de todo este capitalismo exacerbado se esconde toda una esencia y cultura asiática, los templos budistas y taoístas. No todo es ladrillo dispuesto en vertical, sino que las islas circundantes de Hong Kong no ofrecen ese marquismo y consumismo constantes, sino que observamos ciudades con otra arquitectura más apacible donde la protagonista es la siempre hermosa naturaleza. En la isla de Lanthau se yergue la estatua de Buda más grande del mund. Y en Lamma pueden escoger, de entre múltiples acuarios, pescados y toda clase de fauna marina para degustar con fruición.

#Fusión

El típico tópico de que los asiáticos son todos iguales, no se corresponde con la realidad allí imperante. Todo un ecosistema propio que baila al son marcado por edificios y templos, arquitecturas modernistas e imposibles y una naturaleza exuberante. La fusión cultural y costumbrista es pasmosa. Un viaje de esos que amplía nuestros horizontes, que nos muestra que la vida puede ser el término medio entre una existencia contemplativa y una eminentemente urbanita. Hong Kong, sin duda un destino para visitar, al menos, una vez en la vida.

Fuente: www.viajandoporahi.com