Únicamente media hora separan su centro histórico medieval de los 2.000 metros de altura. Hoy, en Mapaplus, queremos realizar un recorrido por una de las urbes más bellas de Europa y también una de las más desconocidas. Un paseo en el que dejaremos atrás la imagen, por todos conocida, de pueblo idílico rodeado por los Alpes, y comenzaremos a admirar el patrimonio cultural y material que atesora la capital del Tirol.

La magnificencia de Innsbruck viene marcada por su pasado histórico, en general, y por la vinculación de la ciudad con la dinastía de los Habsburgo, en particular. Un asombroso patrimonio formado por palacios imperiales, jardines, catedrales… y un sinfín de monumentos que fueron tejiendo todos los monarcas con el objetivo de convertirse en los dueños del Viejo Continente.

Pero más allá de historias pasadas, lo cierto es que la ciudad se encuentra al borde del río Inn, frontera natural durante muchos años y origen del nombre de Innsbruck, topónimo que significa: Puente sobre el río Inn. ¿Quieren conocer más sobre esta urbe?

 La ciudad de Innsbruck

 

Palacio Imperial de Hofburg

En primer lugar, les recomendamos que paseen por el mejor reflejo del esplendor y la suntuosidad de los Habsburgo, el Palacio Imperial de Hofburg. Fue la residencia de emperadores austríacos y soberanos tiroleses desde el siglo XIII, y en la actualidad, acoge el conocido como Festival de Música Antigua de Innsbruck.

Como ocurre con el resto de los palacios europeos, el visitante podrá visitar las ostentosas salas del Palacio Imperial: La “Riesensaal” (la sala de los gigantes), los retratos de la emperatriz, su esposo y sus hijos, los aposentos imperiales, la capilla o el jardín imperial.

 

Iglesia de la Corte

A poca distancia encontrarán la Hofkirche o Iglesia de la Corte, donde sin duda quedarán maravillados por la solemnidad del lugar. En el centro del templo se sitúa el sepulcro de Maximiliano I, considerado por muchos como el monumento fúnebre imperial más importante de Europa.

Un total de 28 esculturas de bronce a tamaño natural de diversos monarcas del siglo XVI (entre ellos los de Fernando el Católico y Juana la Loca) custodian el sarcófago, sobre el que se sitúa la figura del emperador arrodillado. Un auténtico regalo para los sentidos.

Pero este impresionante mausoleo no contiene los restos de Maximiliano I. Dónde sí encontramos la tumba de otro emperador, en este caso de Maximiliano II, es en un lugar majestuoso e imponente: la Catedral de St. Jakob, uno de los tesoros de Innsbruck y uno de los templos más grandiosos del Tirol. Así es la catedral que podrán encontrar tras dejar el Palacio Imperial a sus espaldas.

 

Tejadillo dorado

Tras esta breve parada y si continuamos por Herzog-Friedrich Strasse, encontraremos  el lugar más fotografiado de Innsbruck, que no son ni los edificios imperiales ni las gigantescas iglesias, sino el famoso Goldenes Dachl, un balcón conocido por su Tejadillo Dorado. Situado en el barrio gótico de la ciudad, se dice que desde allí, el emperador Maximiliano I contempló los festejos de su boda con Bianca de Sforza.

Más de 2.500 tejas de cobre doradas al fuego conforman esta bella imagen que se ha convertido en el símbolo de la ciudad.

 

Ayuntamiento viejo

Otro de los edificios emblemáticos es el situado en una de las principales avenidas de la capital del Tirol: Maria-Theresien Strasse, literalmente “el foso de la fortaleza”.

A lo largo de esta calle, tropezarán con gran cantidad de bares y restaurantes donde probar la auténtica gastronomía tirolesa: la trucha con arroz, el estofado de venado y el specknödel, a base de panceta. También les recomendamos que prueben el queso de montaña Tiroler Graukäse, el licor de hierbasalmdudler y el refrescante cóctel spritz.

En esta misma avenida encontrarán un edificio de escalinatas, estucos, relieves y hermosos frescos. Hablamos del Ayuntamiento Viejo, construido en el siglo XVIII.

 

Palacio de Ambras

La última parada de este extenso recorrido la haremos en el Palacio de Ambras, al sur de la ciudad, donde nos darán la bienvenida dos edificios, uno del siglo XII y otro del XVI. Será aquí donde unifiquemos nuestros dos objetivos del viaje: la belleza del paisaje y el turismo. Desde este lugar seremos capaces de contemplar los retratos de los Habsbrugo, pintados por artistas como Lucas Cranach el Viejo, Rubens y Velázquez, mientras miramos por la ventana del Palacio descubriendo las montañas y las cimas que envuelven esta desconocida urbe de Austria.

 

Como habrán comprobado, Innsbruck es mucho más que una ciudad a los pies de los Alpes. Es una ciudad que exhibe su pasado imperial, pero al mismo tiempo muestra una animada vida universitaria y una arquitectura cosmopolita. Si han viajado Innsbruck con Mapaplus, ¿nos cuentan su experiencia?