País de contrastes donde los haya, España es un destino apto para multitud de gustos e intereses culturales y gastronómicos. Esta vez ponemos el punto de mira en la zona Norte, una de las más ricas paisajística y culinariamente hablando. También queremos destacar sus gentes que, si bien se dice que son más cerradas e introvertidas, lo cierto es que brillan por su hospitalidad, nobleza y autenticidad. Ser ‘del Norte’ es un sello muy personal que tanto gallegos, asturianos, cántabros, vascos, navarros y riojanos lucen con orgullo.

Esta vez nos detendremos en el País Vasco, concretamente en San Sebastián, pues si bien Bilbao la supera en población, San Sebastián tiene, lo que se suele decir, más encanto. Se trata de una ciudad y municipio situado en la costa del golfo de Vizcaya a 20 kilómetros de la frontera con Francia. A nivel cultural esta ciudad es conocida por sus prestigiosos certámenes de cine y música de gran reconocimiento internacional, como el famoso Festival Internacional de Cine de San Sebastián. Pero el punto fuerte de la ciudad es sin duda su gastronomía. Se dice que San Sebastián es la ciudad que más estrellas Michelín tiene por metro cuadrado. De hecho junto con París es la única ciudad del mundo poseedora de tres estrellas en cada uno de sus tres mejores restaurantes. Encontramos a los máximos exponentes de la Cocina Vasca moderna, Juan María Arzak, Martín Berasategui y Pedro Subijana. Además allí se encuentra el cuarto mejor restaurante del mundo: Mugaritz. Imprescindible.

Además si algo es España, es amante de su folcklore. Algo que no pasa desapercibido en la Semana Grande de San Sebastián con sus desfiles de ‘Gigantes y Cabezudos’. Acto que celebran a mediados de agosto junto con el Concurso Internacional de Fuegos Artificiales. Una buena fecha para visitar la ciudad pues pese a que el Norte de España se caracteriza por ser una zona muy lluviosa, en esta época del año es cuanto menos índice de precipitaciones se registra.

Bahía de la Concha, San Sebastián.

Bahía de la Concha, San Sebastián.

La Bahía de La Concha, uno de sus principales atractivos turísticos, supone uno de los emblemas de la ciudad. La bahía recibe el nombre precisamente por su forma redondeada, como de concha. A través de su paseo marítimo llegaremos al Peine del Viento, conjunto escultórico del artista Eduardo Chillida y otra de las insignias de la ciudad. Un rincón mágico por lo que nos evocan los susurros del mar entre el hierro forjado de las esculturas.

Antes de abandonar San Sebastián es de vital hacer una ruta de ‘pintxos’, la especialidad culinaria popular de la cocina vasca. Tampoco debemos dejar de probar el ‘txangurro a la donostiarra’, centollo al horno. Y si todo ello lo maridamos con un ‘txakoli’, vino blanco típico de la región, obtendremos una combinación perfecta. San Sebastián es, dicho por el periódico inglés The Guardian, “una de las cinco mejores ciudades de veraneo” del mundo.

Habiendo deleitado nuestro paladar, es hora de hacer disfrutar el resto de nuestros sentidos. Comencemos la ruta dándonos un garbeo por el Paseo Nuevo, el que bordea el Monte Urgull. Debemos ir precavidos pues si al mar le da por enfadarse nos mostrará sus olas de hasta diez metros, o sea… ¡nos podremos mojar! Pero nos atrevemos a decir que valdrá la pena, las vistas son increíbles. Por cierto, el Paseo Nuevo permanecerá cerrado hasta junio de 2014 por cuestiones de seguridad. Los amantes de la naturaleza no deben privarse de la subida al Monte Urgull. A un paso de la ciudad ya estamos en plena naturaleza. Aconsejamos perderse por sus senderos, sus cuestas, sus vistas, su castillo…

Cambio de tercio, de la naturaleza pasamos a las creaciones del hombre, a la catedral del Buen Pastor, inaugurada en 1897 e inspirada en las catedrales góticas germánicas. Y de ahí llegamos a la encantadora ‘Parte Vieja’, así llaman los donostiarras al casco antiguo de San Sebastián. Descubrimos sus paradojas: es umbría, pero llena de color; tácita pero estridente. Quizá de ahí le venga todo ese aire de intriga y misterio. Callejeamos mientras tratamos de escoger un bar para desgustar una copa de ‘txakoli’. En otro nos tomamos un ‘pintxo’ de morcilla con huevo de codorniz, cruzamos la acera y probamos otro de ‘kokotxas’ de bacalao al pilpil. Sublime.

San Sebastián tiene el sabor de la costa, la exuberancia de sus paisajes, el buenhacer de su gastronomía y un sinfín de virtudes más. Esto es sólo para ir abriendo boca, unas pinceladas de la cara bonita del País Vasco. Descubran nuevos rincones con nosotros.