No hay amor más puro que aquel que no entiende de raza, religión o cultura y la mejor prueba de ello es el mausoleo del Taj Mahal. En Mapaplus queremos que conozcan cuál fue la historia que inspiró la construcción de una de las consideradas como las siete maravillas del mundo moderno. ¿Nos acompañan?

Todo comenzó en 1607 cuando el entonces Príncipe Imperial Yurram, conoció en un bazar de la ciudad india de Agra a la princesa Arjumand Banu Begum, hija del Primer Ministro de la Corte y se enamoró de ella. No fue hasta 5 años después cuando consiguió casarse con su amada. Aunque no era su primera esposa, sino la cuarta, sí fue su favorita y con ella tuvo 12 hijos.

El príncipe fue coronado en 1627 tomando el nombre de Shah Jahan, ‘Rey del mundo’ y fue conocido como un gobernante bondadoso, gran amante de su pueblo y de la paz. Más tarde, en 1631 y tras 19 años de feliz matrimonio, Mumtaz Mahal falleció repentinamente al dar a luz al décimo cuarto hijo de la pareja, una niña llamada Gauhara Begum. Antes de morir, Mumtaz le pidió a su rey que cumpliera con las siguientes promesas: que construyera su tumba, que se casara otra vez, que fuera bueno con sus hijos y que visitara su tumba cada año en el aniversario de su muerte.

 

Primer sueño cumplido 

Mumtaz fue enterrada a orillas del río Yamuna hasta que finalmente Jahan cumplió con la primera petición de su esposa, y por desgracia, la única que el emperador pudo cumplir. Jahan se propuso que Mumtaz tendría la tumba más hermosa que el mundo hubiera visto jamás, rindiéndole así un homenaje a su amada que perdurase por los siglos de los siglos.

Con esa idea en mente, el emperador mandó construir el complejo de edificios del Taj Mahal, que se traduce generalmente como “Palacio de la Corona” o “Corona del Palacio”. La ubicación elegida fue la curva del río Yamuna que llega a Agra desde el norte para que sus aguas reflejaran los cambios de luz de los muros de mármol blanco del palacio.

Este grandioso homenaje tuvo funestas consecuencias para Shah Jahan. No reparó en gastos y los cincuenta millones de rupias que finalmente costó la construcción que duró 22 años y alberga hasta 28 tipos de piedras preciosas traídas de todas partes del mundo (actualmente más de 500 millones de dólares) le hicieron caer en la ruina, y seguidamente la pérdida de su trono a manos de su tercer hijo Aurangzeb en 1658.

Taj Mahal

 

Una historia de amor eterno

Jahan murió a los 74 años tras una larga enfermedad y sumido en una inmensa tristeza. Soñaba con construir otro mausoleo en mármol negro al otro lado del río y unirlos por un puente de oro para poder estar siempre con su esposa, pero no pudo llevarlo a cabo. Su hijo Aurangzeb, directamente desechó la idea de su padre y decidió enterrarlo en el mausoleo al lado de Mumtaz Mahal.

Dentro del mausoleo, el edificio principal del complejo, se encuentra la cámara mortuoria rodeada de finas paredes de mármol incrustadas con piedras preciosas que filtran la luz natural. En ella se encuentran ambas tumbas, la de Mumraz representada por una pequeña tablilla que simboliza el papel en blanco sobre el que escribe su marido y la de Jaham, en la que se representa una pequeña caja de plumas para escribir.

Hay quien piensa que Aurangzeb lo hizo para que ambos descansaran juntos en paz, aunque otros creen que quiso romper la perfecta simetría del complejo por envidia del amor que se tenían sus padres.

Jahan dedicó su vida a la construcción de ese monumento y, sean ciertas o no las leyendas que rodean la historia del Taj Mahal, durante siglos han logrado inmortalizar este monumento como el símbolo de amor eterno por excelencia.

 

Sin duda, este mágico lugar se merece una visita obligada, para así poder respirar y admirar el amor que se profesaban estos 2 amantes. Si viajan a la India o Agra, no duden en descubrir este espectacular monumento.