Viajar a Tierra Santa es como retroceder en el tiempo. Supone encontrarse frente a frente con nuestro pasado, con nuestra historia, con nuestra cultura… con un pueblo sin el cual todo lo que somos ahora no sería posible.

Viajar a este mágico lugar supone también recorrer un país asombroso, pero ante todo, supone una búsqueda interior hacia lo más profundo de nuestra alma.

Será, en parte, un viaje trascendental y espiritual. Un viaje donde rememoraremos la Historia Sagrada y la Biblia, a través de patriarcas como Abraham, Moisés o Jacob; a través de sus Reyes Saúl, David y Salomón, cuyo mandato dio lugar al Templo de Jerusalén; o a través de lugares bíblicos como Galilea, Nazaret, Belén o Jerusalén.

En estas fechas tan señaladas, no podríamos sino hacer un Post sobre estos territorios, estos lugares donde la Navidad cobra, si cabe, un mayor sentido y una mayor esperanza. 

Galilea, Tabgha, Cafarnaún y Nazaret
Una de las primeras paradas de nuestro viaje a Tierra Santa será Tabgha, a pocos kilómetros al oeste de Cafarnaún. Allí tendremos la ocasión de subir al Monte de las Bienaventuranzas, escenario donde se dice que Jesús pronunció el conocido sermón de la montaña.

No se pierdan en este lugar la amplia vista de la Llanura de Genesaret, famosa por su fertilidad, así como las formaciones rocosas del Monte Tabor o el pico nevado del Monte Hermón.

A continuación nos dirigiremos hacia Cafarnaún, donde descubriremos la antigua sinagoga y la casa de San Pedro. Pero sin lugar a duda, nuestro tour llegará a uno de sus puntos álgidos con la entrada en Nazaret. En este lugar conoceremos los orígenes de la cristiandad: la Iglesia de la Anunciación, la carpintería de José y la Fuente de la Virgen.

Belén y Jerusalén
Otro de los lugares más fascinantes de nuestro circuito será Belén, tanto por su significado religioso como por ser una ciudad emblemática para los cristianos.

Acontecimientos trascendentales tuvieron lugar en Belén: la muerte de Raquel, esposa de Jacob; o el nacimiento y coronación del Rey David. Pero, si por algo es importante esta ciudad es por albergar la Basílica de la Natividad, donde una estrella de plata señala el lugar de nacimiento de Jesús y en cuya inscripción puede leerse: “Hic  De Virgine Maria Jesus Christus Natus Est” (Aquí nació Jesús de la Virgen María).

Nuestro viaje finalizará en Jerusalén, ciudad santa para tres de las religiones monoteístas más importantes: Judaísmo, Cristianismo e Islam.

Pasar por la Vía Dolorosa, visitar el Santo Sepulcro, subir al Monte de los Olivos y ver todo Jerusalén desde arriba serán sensaciones que podrá experimentar en su visita a este lugar. Le recomendamos sentarte en cualquier terraza y simplemente observar… ese instante se convertirá en un momento perfecto e inolvidable.

No podemos acabar este post sin hacer referencia a una de las mejores experiencias de este viaje: la llegada al Muro de las Lamentaciones. No es necesario ser judío ni tan siquiera religioso para disfrutar de este lugar sagrado, vestigio del Primer Templo de Jerusalén.

En definitiva, viajar a Tierra Santa es una experiencia única. Gracias a este viaje podrá poner una imagen real de aquellos lugares sagrados. Conseguirá recordar los hechos que allí sucedieron y visitar el lugar más trascendental para los cristianos.

El viaje por estas ciudades no será un viaje cualquiera. Supondrá un antes y un después en sus vidas. Será un viaje cargado de misticismo y de sentimientos encontrados. ¿Miramos en nuestro interior a través de este viaje a Israel: fuente de culturas?