Toledo, solar hispano, crisol de la raza íbera. Dichoso aquel que naciera español y toledano”. Ya lo decía hace siglos el novelista, poeta y dramaturgo, D. Miguel de Cervantes. Y es que Toledo ha sido durante muchas décadas uno de los núcleos más importantes de la Península Ibérica, lugar de paso de muchos peregrinos y capital del reino hasta 1560. De hecho, Toledo fue conocida como la ciudad de las tres culturas, puesto que en sus tierras convivieron cristianos, musulmanes y judíos.

Callejear por sus barrios es como subir en una máquina del tiempo, y dejarnos llevar hasta el corazón de la Edad Media. Pero no nos adelantemos. Sigamos el curso de la historia.

La primera vez que aparece en los textos el nombre de Toledo se lo debemos al emperador romano Tito Livio, quien describe a Toletum como una pequeña ciudad fortificada. El Circo Romano y el Acueducto constituyen una muestra de esta época que podemos visitar en nuestro recorrido por la ciudad.

Y en esta historia medieval no podían faltar los castillos. El de San Servando es una buena muestra de este momento en el que Toledo es declarada como “Ciudad Real”. En sus casi mil años de historia, este castillo ha sido testigo privilegiado de lo que sucedía en la ciudad y en las orillas del Tajo, gracias a sus vistas panorámicas de la villa.

Con la llegada de los musulmanes, Toledo pasó a llamarse Tolaitola, uno de los centros árabes más importantes en el Norte de España. La Mezquita del Cristo de la Luz rememora la arquitectura de la Mezquita de Córdoba y nos muestra el esplendor y la riqueza de la todopoderosa Al-Andalus.

Para finalizar nuestro recorrido es imprescindible hacer referencia a la época de los Reyes Católicos. Su impronta se deja ver tanto en la Catedral de la ciudad como en el Puente de San Martín, uno de los símbolos de Toledo, que se eleva esbelto sobre el río Tajo, con una torre a cada extremo.

El Greco 2014
Por si la historia de la ciudad no les ha convencido, les daremos un motivo cultural para que se decidan a visitarla: Toledo celebra este año la conmemoración del IV Centenario de la muerte del Greco, su pintor más internacional.

El Greco llegó a Toledo en 1577 y se estableció allí, desarrollando su época de mayor esplendor. Con motivo de este IV Centenario, en la ciudad encontramos la mayor parte de su producción, obras procedentes de todo el mundo, y que podrán observarse en el mismo lugar donde el pintor las creó. Un deleite para los amantes del arte.

Además de sus pinturas, la ciudad también acoge diferentes actividades, como exposiciones, conciertos o representación de obras de teatro urbano.

Así, que ya saben. Toledo está a poco más de 60 km de Madrid, por lo que puede ser un destino perfecto para realizar una excursión de un día y empaparse de la historia y de la cultura de esta ciudad, crisol de la raza íbera.