Valencia, ciudad de carácter mediterráneo, alegre, extrovertido y acogedor. Su cálido clima y su condición de ciudad costera la convierten en el foco de atención de numerosos viajeros que hacen del turismo de ‘sol y playa’ su opción número uno para las vacaciones estivales. Asimismo se trata de una ciudad muy animada que vive sus fiestas patronales, las Fallas, de una manera muy sentida y querida. En el mes de marzo pueden disfrutar del arte fallero en todo su esplendor. Lo suyo es callejear la ciudad al ritmo de la música marcada por numerosos falleros y reponer fuerzas degustando un chocolate caliente con buñuelos, manjar típico de la ciudad.

Ciudad de las Artes y las Ciencias

Ciudad de las Artes y las Ciencias

Valencia es una ciudad de manejable tamaño en la que podemos encontrar toda clase de servicios y actividades de ocio. Si estamos acostumbrados a ciudades de mayor envergadura, nos resultará muy sencillo y práctico calzarnos cómodamente y callejear por sus barrios.

La Valencia moderna la encontramos a las afueras de la ciudad en uno de los extremos del antiguo cauce del río Turia convertido en el pulmón de la ciudad y, por tanto, en uno de los referentes no sólo para los turistas sino para los propios valencianos. En esta zona el afamado arquitecto valenciano Santiago Calatrava comenzó a dejar su huella en el puente de “la Peineta”. Valencia se sintió atraída por sus diseños futuristas y el arquitecto se puso manos a la obra con una de sus obras de mayor envergadura: la Ciudad de las Artes y las Ciencias. Este complejo comprende edificios como: el Hemisfèric, el Museo de las Ciencias, el Palau de les ArtsUmbracle, el puente ‘Jamonero’, el Ágora y el Oceanogràfic. Destacar este último por ser el mayor acuario de Europa.

Damos un giro de 180 grados y nos adentramos en el casco histórico, concretamente en el barrio de origen medieval de El Carmen. Detalle que indudablemente apreciamos en sus adoquinadas y estrechas calles. Allí nos encontramos con las Torres de Quart y las Torres de Serranos, torreones de estilo gótico tardío que forman parte de la antigua muralla de Valencia. Es uno de los barrios con más sabor de la ciudad repleto de gente joven y con excelentes propuestas gastronómicas y de ocio nocturno.

Seguimos callejeando y nos encontramos con la Plaza de la Virgen y la Plaza de la Reina, dos acogedores rincones de la ciudad. A medio camino entre ambas nos topamos con diversos tesoros patrimoniales como el Miguelete, el campanario de la Catedral gótica de Valencia. Si sube sus 207 escalones podrá disfrutar de excelentes vistas. Por la zona se encuentra la Basílica de la Virgen y la Almoina.

Sin detenernos llegamos a uno de los mayores mercados de Europa, el Mercado Central. Un imprescindible enmarcado en un edificio de corte árabe, la Lonja de la Seda, y declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Si aún nos quedan energías podemos dedicar las jornadas vespertinas a visitar museos como el Museo de Bellas Artes San Pío V, donde podremos contemplar obras de los mismísimos Sorolla, Goya o Zuloaga. Si preferimos decantarnos por un estilo más contemporáneo, el IVAM o el MUVIM deberán estar entre nuestras principales elecciones.

Llegamos al punto cero, al centro de la ciudad, la Plaza del Ayuntamiento. Rodeada de algunos de los edificios más emblemáticos como el propio Ayuntamiento, la Estación del Norte o la Plaza de Toros, es el lugar donde turistas, viajeros y valencianos disfrutan de las ‘mascletàs’, los característicos disparos pirotécnicos de la época fallera.

No debemos olvidar la zona costera, la Marina Real Juan Carlos I. Allí el reciente edificio Veles e Vents, construido con motivo de la primera celebración de la Copa América, se ha convertido en una de las insignias de la ciudad. Otra zona muy acertada para disfrutar de grandes ofertas gastronómicas y de ocio mientras damos un gratificante paseo por la playa Las Arenas. Imprescindible degustar sus exquisitas especialidades como la Paella Valenciana –plato con Denominación de Origen- o el aroz del senyoret.

Entre otra de las propuesta destacar la visita al Bioparc, un referente en lo que a conservación animal se refiere. Se trata de un parque zoológico de nueva generación basado en el concepto de zoo-inmersión: sentir que recorres un ecosistema natural pero que realmente está recreado. Una didáctica opción para ir en familia.

Valencia, ciudad de contrastes y de vanguardia, constituye uno de los destinos españoles de referencia.