Cómo un mismo espacio es capaz de evocarnos mil y un sensaciones diferentes. Este espacio de cuento nos muestra cientos de caras en función de si lo vislumbramos de día o de noche, con luz o sin ella, cubierto por las aguas o en la más absoluta calma.

Nos encontramos en la Plaza de San Marcos y, sin apenas habernos dado cuenta, el agua cubre nuestros tobillos. En circunstancias normales hubiéramos huido despavoridos, pero estamos en Venecia, aquí es el pan de cada día. Una ciudad de cuento que vive entre las aguas. Venecia parece el sueño de alguien que un día dijo: “Deseo una ciudad en la que no haya ni un solo coche”. “¡E così è stato!” (¡Y así fue!). Si bien lo recomendable es callejear, deambular hasta donde nos lleven nuestras ansias de descubrimiento, otra rápida y divertida opción es coger una lancha taxi.

Carnaval de Venecia

Comenzamos pues nuestra andadura por la ciudad de los canales. En Venecia no hay calles si no sestieres que hacen referencia a los diferentes distritos. El sestiere de San Marcos, con su grandiosa Basílica y el majestuoso Palacio Ducal, es el referente de Venecia y el más restrictivo económicamente hablando.

 Muy próximo a la Plaza de San Marcos encontramos el afamadísimo Puente de los Suspiros el cual une el Palacio Ducal con la antigua prisión de la Inquisición la vez que cruza el Rio Di Palazzo. Si bien podríamos pensar que se trata de un Puente pensado para enamorados, nada mas lejos de la realidad. Era el punto por el que pasaban los prisioneros a los calabozos del palacio Ducal después de ser condenados. Suspiraban porque era la última vez que verían la ciudad.

La Plaza de San Marcos es, claramente, la insignia de Venecia. La única plaza como tal que encontramos en la ciudad pues, los demás espacios urbanos se llaman “campos”. Apodada como “el salón más bello de Europa” promete no defraudarnos con sus encantos. Se trata del punto más bajo de Venecia y, por tanto, con el que más se ensaña el Mar Adriático pues en numerosas ocasiones no duda en arremeter contra ella y la inunda de improviso. Acqua alta, así se refieren los venecianos a la subida de la marea. Este fenómeno tiene lugar , así que no duden en llevar consigo unas benditas botas de agua por lo que pueda pasar.

En la misma Plaza nos topamos con la Basílica de San Marcos, de estilo románico-bizantino y gótico, la cual constituye el principal templo de culto católico de Venecia. Esta construcción comenzó a erigirse en 832 con el objetivo de albergar el cuerpo de San Marcos. En el extremos oriental de la Plaza, nos encontramos con el majestuoso Palacio Ducal simbolizando la gloria y el poder de la ciudad. Es una construcción gótica que en su día hizo las veces de vivienda de los dux, fue sede de la República de Venecia.

 Dispóngase a continuación a callejear y asómese al Canal Grande o, como dicen los venecianos, Canalizzo. Junto con la Plaza de San Marcos es otro punto emblemático a tener en consideración. Estamos hablando de unos cuatro kilómetro de extensión que dividen la ciudad en dos zonas: una en el este que comprende tres sestieres y otra oeste que comprende otros tres. Allí mismo observamos tres puentes con encanto: de Rialto, dell’ Academia y degli Scalzi. Inmortalice el momento con una bonita instantánea cruzando por ellos. Si se considera un apasionado del Arte, cruce el Puente de la Academia hasta llegar a las Galerías de la Academia. Arte veneciano en estado puro.

Es momento de cambiar de aires en Dorsoduro, la zona meridional de Venecia que recibe este nombre por la rudeza y elevación de sus suelos. Imprescindibles las grandiosas vistas de la laguna. No menos digno de admiración que el Puente de la Academia, es el Puente de Rialto. El punto de referencia en el Canal Grande. Se trata de la primera construcción que sirvió para unir las dos orillas e hizo viable el paso a pie sobre el canal.

Venecia es una de las ciudades románticas por excelencia. No olviden dar un apacible  paseo en góndola. La noche se presenta como un momento propicio para dejarnos llevar por la seducción de una ciudad que enamora por sí sola hasta a los más escépticos. Si desean un plus de autenticidad, escojan fechas de entre el 22 de febrero al 4 de marzo, es el periodo en que Venecia se viste de gala con sus trajes de época clásicos venecianos. El Carnaval de Venecia, único en el mundo. Una tradición que se remonta al siglo XI. ¿Quién pudiera resistirse a un genuino baile de máscaras? Venecia, además de hacer honor a la característica y arrolladora personalidad italiana, tiene ese nosequé que enamora, inspira y saca lo mejor de uno. Quizás por ello Visconti la escogiera para filmar su abrumadora “Muerte en Venecia”, una adaptación personal de la novela de Thomas Mann. Descúbralo por sí mismo.